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Es la entrada directa al Polo Sur. Ahí donde el Océano Atlántico se cruza con el Pacífico, se encuentra una de las islas más australes del mundo. Así lo ilustran sus imágenes y los testimonios de viajeros y trotamundos que llegan a hospedarse unos días al sur del globo.

Por Natalia Vidal Toutin

Ha recibido los nombres más originales y populares para un destino turístico. Desde el cabo más meridional de América, pasando por el más austral de los cabos, hasta el punto más austral del planeta. Pero que la verdad sea dicha, se trata de un lugar aislado, apartado de todo territorio y de una apoteósica belleza natural. Cabo de Hornos está situado en la isla del mismo nombre en el Archipiélago de Tierra del Fuego y más al sur sólo se encuentra la Antártica.

Cabo De Hornos, Vista Aérea – Lakutaia Lodge

En él está el Parque Nacional Cabo de Hornos, creado en 1945. Se ubica en el Archipiélago Wollaston, y es parte del grupo de islas Hermite. Se caracteriza por tener una sorprendente vegetación, de esa que es sumamente abundante y requiere tiempo por su carácter microscópico. Es diferente a todo lo que puedas encontrar en otros rincones del mundo, por las condiciones climáticas en las que crece y se preserva. Por esta misma razón, la gente que habita estas tierras es muy poca. Las aves y especies animales que circundan el área desde tiempos inmemoriales siempre pasan por la zona buscando tranquilidad. Por eso los viajeros suelen tener golpes de suerte. Al mirar con atención siempre se encontrarán con sorpresas sobrevolando los alrededores. La fauna revolotea por ahí, libre en su hábitat natural. Nos referimos a los albatros, cóndor, roedores y especies marinas como lobos y pingüinos.

Otro dato importante es que la vegetación se conserva milenaria e intacta. Por su carácter endémico, gracias al clima, en esta zona crece todo tipo de flora microscópica: musgos, líquenes y gramíneas. En algunos sectores también se divisan árboles patagónicos como ñirres, lengas, canelos y coigües que no alcanzan a ser lo suficientemente altos como para perturbar la vista infinita de las planicies de Tierra del Fuego.

El Parque Nacional Cabo de Hornos abarca aproximadamente 60.093 hectáreas, dentro de las cuales se construyó el Faro Monumental “Cabo de Hornos”. En él vive una familia, no lo suficientemente aislada como para no tener servicios de internet, televisión y telefonía, pero que cuida a diario el lugar que es considerado un monumento y que es Patrimonio Nacional. Se localiza en el extremo sureste de la Isla Hornos, en el sector conocido como Punta Espolón, a una altura de 57 metros sobre el nivel del mar. Es el punto más austral del archipiélago fueguino.

No todos tienen la oportunidad de conocer en su vida los paisajes de un desierto frío. Cabo de Hornos lo tiene. Su extensión no supera los 700 m de altura en la cúspide más alta. Las visitas son recomendadas entre los meses de octubre a abril, pues el resto del año es frecuente que hayan temperaturas de carácter polar, y si no llevas una parca de vikingo puedes sufrir las consecuencias.

Cabo de Hornos- Lakutaia lodge

 

Frente al Faro se cruzan los océanos Atlántico y Pacífico, el sector es reconocido por la dificultad que presenta la navegación en sus aguas. De hecho, muchos deportes náuticos de elite lo han escogido como el lugar para sus competencias más extremas. La vela, debe batallar no solo con el viento, sino también con la presencia de icebergs.

Y por último, un dato curioso. El nombre de Cabo de Hornos viene de la palabra holandesa Kaap Hoorn, una ciudad que tiene por insignia un cuerno (etimológicamente Hoorn significa cuerno), los españoles confundieron este nombre con el significado de cuerno y fue entonces que decidieron ponerle así.

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Por tercer año consecutivo Epson pone a prueba la autonomía de sus impresoras EcoTank, en una nueva edición del desafiante Reto EcoTank. En esta oportunidad, Chile ha elegido como destino la Isla Navarino en la Provincia Antártica de Chile.

El “Reto Ecotank” es una actividad que se realiza en todo Latinoamérica y consiste en enviar la impresora a distintos destinos inhóspitos o de difícil acceso, donde la reposición inmediata de la tinta resulte compleja e incluso, irrealizable, confiando en que, gracias a su gran capacidad de impresión (7500 páginas a color o 4500 páginas en negro), la reposición de tinta no será necesaria por un muy buen tiempo.

El destino final de la multifuncional EcoTank modelo L475 enviada a Isla Navarino, fue el Lodge Lakutaia, el refugio más austral del mundo. Javier Lazo, encargado de expediciones del recinto, manifestó sus agradecimientos y la oportunidad de poder contar con esta tecnología en el refugio más aislado del mundo.

“Luego de varias semanas de viaje, finalmente llegó a nuestras oficinas. La impresora Epson L475 llega justo en el comienzo de una nueva temporada para apoyarnos con todos los trabajos en recepción y el ingreso de los pasajeros. En buena hora. Muchas gracias a todo el equipo de Epson por su gran colaboración”, sostuvo.

En la versión anterior, algunos de los destinos fueron San Pedro de Atacama en Chile, el Parque Nacional Talampaya en Argentina, Islas Galápagos en Ecuador y Los Andes Peruanos en donde el Reto Ecotank se ha cumplido sin ningún contratiempos.

Este  noble deporte se está encauzando por territorios desconocidos. Desde Santiago hasta prácticamente la Antártica, los nuevos destinos de pesca en Chile son  hoy extremos, pero  hay que cuidarlos porque el recurso no es infinito. La consigna es “pesca con devolución”.

Hace  110 años, el aventurado viajero alemán Federico Albert Faupp introdujo, por encargo del entonces presidente José Manuel Balmaceda, las truchas en Chile. Su travesía partió en Alemania demorando 38 días viajando en barco, tren y, la última etapa, en mula para  cruzar  la cordillera del Aconcagua y depositar su preciosa carga en el río Blanco.

El sacrificado esfuerzo de Albert Faupp no fue en vano,  porque siguiendo su mandato vital, las truchas poblaron las aguas a lo largo del país. Una gran noticia que,  sin embargo, los años de sobreexplotación del recurso, una industria turística poco madura y la falta de fiscalización y educación en la conservación terminó sufriendo un impacto no menor  sobre la disponibilidad del valioso recurso. Hoy, el panorama parece estar cambiando. Nuevos destinos y pescadores más instruidos están dejando una huella positiva en la disciplina. Ya se habla de un nuevo auge de la pesca con mosca en Chile.

“Cada día más personas están entendiendo el concepto de pesca con devolución (devolviendo al agua lo pescado), lo que  le hace bien a Chile. Aquí hay abundancia de aguas y muy buena pesca, pero  hay que  saber cuidarlo”, dice Mark Whittaker dueño de la tienda Rod & Gun, donde se instruyen clases de pesca.

Lo que  se aprecia hoy es un pescador que  dejó de pescar cerca del puente en la carretera. “Están  afinando sus conocimientos, buscando otras técnicas, destinos nuevos, equipos diferentes, como las cañas Tenkara y, lo más importante, devolviendo el pez al agua”, insiste Whittaker.

El Santo Grial de los ríos chilenos

Quien también sabe de cuidar aguas y de pesca es Gabriel Benoit, guía en la Región de Aysén y embajador de la marca outdoor Patagonia. Es “custodio”, como le gusta decir, del río Jeinimeni (en la XI Región), uno de los cursos de agua más extraordinarios para  la pesca en Chile y que  recientemente ha ido ganando fama internacional por su pesca. “El Jeinimeni era un secreto entre  los guías de la región y pescadores locales. Pero luego de la difusión del documental Chasing the run (2012) de Diego Rojas, quedó la cagada, se hizo famoso”, cuenta Benoit.

Nuevos pescadores nacionales e internacionales comenzaron a llegar a buscar las truchas gigantes del Jeinimeni. El río es el principal afluente de la ribera sur del lago General Carrera. Aunque  se pesca desde noviembre, la mejor fecha  para  ir es entre  marzo  y abril, cuando las truchas remontan el río.

“Es el Santo Grial de la región. Y por eso  lo cuidamos. Hay truchas muy grandes y abundantes. Han llegado más pescadores con mosca, pero  más conscientes de la conservación y practicando la pesca con devolución. Los furtivos se han ido corriendo, gracias también a Sernapesca que  ha ayudado”, agrega Benoit.

Navarino, la nueva frontera de pesca

La última frontera de pesca a nivel mundial se encuentra en isla Navarino, en la Provincia Antártica. Es lo más extremo no tanto por su posición geográfica, sino que  también por su naturaleza y paisaje. Su mejor carta de presentación es la que  escribió hace un par de meses John Land Le Coq,  fundador de FishPond, una de las empresas de productos de pesca más prestigiosas de Estados Unidos: “He viajado por 73 países, pero  isla Navarino sobrepasó mis expectativas. De seguro permanecerá como una de las aventuras de pesca más extraordinarias de mi vida”.

La misiva está dirigida a Rafael González, operador de Magallanes Fly Fishing y pionero de la pesca de Tierra del Fuego y Navarino. Muestra la carta con orgullo. “Así es la nueva  frontera de pesca de Chile”, agrega.

La operación de pesca en Navarino funciona desde Lakutaia Lodge,  ubicado en la parte norte  de la isla, a sólo 15 minutos de la frontera con Argentina. Hacia el sur sólo está la Antártica, como le suelen decir a los pescadores. Cuenta con helicópteros, lo que  les permite cubrir distintos ríos y lagos en un día. “La pesca es increíble. De partida tienes variedades de truchas, como la Fontinalis, que  hay en buena cantidad y tamaños. Las aguas más puras del mundo, como se descubrió recientemente, benefician a la especie. También hay Arcoíris, Farios y Sea  Trout, variedad de trucha Fario que  emigra al mar y que  entran del mar y cuyo tamaño varía entre tres y siete  kilos. Y lo más novedoso es la Salter Trout, una Fontinalis que  entra  y sale por el mar. Muy inusual y sumamente luchadora”, cuenta González.

“Son aguas que  por primera vez están siendo pescadas, hay que  preservar el entorno”, concluye.

Simpson, un secreto a la vista

Ubicado en el “paraíso de la pesca”, en la Región de Aysén, el río Simpson es la joya de una zona  con la mayor cantidad de ríos y lagos para  pesca con mosca en Chile. “Es lejos uno de los mejores ríos de Chile”, dice Cristián Effa, socio de la operación de pesca Kaweskar Expeditions en la Región de Aysén.

Pescado y sobreexplotado por años, hoy ha vuelto a su esplendor de antaño, gracias al trabajo de los guías locales. Sus aguas nacen cerca de la frontera con Argentina y corren por 145 kilómetros, lo que  le otorgan condiciones de pesca variadas. “Por lo mismo tiene una cantidad de alimentación para  las truchas tremenda, además de compartir la cuenca de los ríos Aysén y Mañihuales, el cual tiene su fama propia”, cuenta Rodrigo Sandoval, coautor de varios libros de pesca y quien junto a su señora Isabel Margarita disfruta de la pesca y fotografía en esta zona,  que  luego difunden a través del sitio NaturaStock.com.

“Es un río que  hay que  saber leer bien, pero  cuando lo conoces te entrega una pesca increíble. Tiene de todo, hay truchas Farios, Arcoíris, Salmón del Atlántico (Salar) y dos especies de salmones del Pacífico: el Chinook o King y el Coho  o Silver. Es increíble, increíble”, insiste.

Desde hace un par de años que  la Asociación Gremial de Guías de Pesca de la Patagonia y autoridades de la zona  están trabajando en convertir el Simpson en el primer río de Chile sin pescado muerto. Todo a devolución.

Pescando a media hora de Santiago

A veces sus clientes salen de sus oficinas con las cañas y lo llaman desde avenida Kennedy para  decirle que  van en camino y que  los espere. Así parte una tarde de pesca en el río Molina, camino a Farellones, y que  es guiada por Mauricio Valenzuela de Andes Fly Cast, quien también organiza estas salidas. “Es uno de mis destinos favoritos por su cercanía y por lo protegido que  está hoy el río”, cuenta.

“No ha sido fácil”, agrega. Demoró  más de un año en gestionar los permisos y conseguir que  el río Molina se declarara como el tercer río –después del Calcurrupe y Enco– en ser 100% devolución. “El primer año nos arriesgamos permitiendo libre acceso al río, sin guías, sólo pagando por ingresar a pescar. Fue un fracaso. Aumentó  la contaminación, disminuyó la población de truchas, hubo  incendios… Se cerró  el proyecto y tuvimos que  partir otra vez”, dice Valenzuela.

Hoy, la pesca ha mejorado mucho gracias a la autorización de sólo visitas guiadas a la propiedad. “Era la única forma de garantizar una buena experiencia de pesca hoy en día en Santiago”, concluye.

Fuente: Capital Online